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La Verdad Detrás de Colombia: Una Opinión

Comenzamos nuestro proyecto en 2025 después de una visita a Bahía Solano con Kajuyalí, en la región del Pacífico colombiano. En ese momento, estábamos acostumbrados a buscar la belleza muy lejos, pensando que solo los viajes internacionales podían ofrecernos la felicidad y la emoción que anhelábamos.


Cada parte de este viaje tuvo un componente emocional. Antes de abordar el avión, nos hicieron una pregunta: ¿Qué deseas encontrar en este viaje?


Al llegar, fuimos recibidos por un paraíso, literalmente. Bahía Solano es un lugar suspendido en el tiempo, donde la selva se encuentra con el mar. Es una explosión única y colorida, donde los delfines nadan junto a tu bote, donde el mar es de un zafiro puro, y donde los sabores culinarios no tienen comparación.


Cortesía de APIÉ: Kajuyalí
Cortesía de APIÉ: Kajuyalí

Pero más allá de su belleza intacta, la verdadera joya de Bahía Solano es su gente. Bahía Solano está llena de cultura palenquera e indígena, formando un tapiz intrincado que se manifiesta en cada aspecto de la vida cotidiana.


Quedamos deslumbrados por la belleza natural de Bahía Solano. Encontramos algo especial en cada actividad. Ya fuera la dulzura helada de sus cascadas naturales, el resplandor cegador de la vida submarina, o el sabor salado y ácido de sus buñuelos con queso, todo garantiza una experiencia inigualable.


Cortesía de APIÉ: Kajuyalí
Cortesía de APIÉ: Kajuyalí

Fuimos abordados por comunidades indígenas en Bahía, donde compramos hermosas artesanías hechas a mano y pintamos nuestros brazos y rostro con jagua, un árbol y fruto utilizado tradicionalmente por las comunidades Emberá con fines ceremoniales, rituales y estéticos. En este intercambio cultural, nos expresaron su deseo de ser vistos, de contar su historia, de ser reconocidos.


En un momento cargado de tensiones por múltiples factores, vimos en Bahía Solano un escape. Fue un lugar donde huimos de las decisiones sobre nuestras carreras, del cierre del último año escolar, y de la presión universitaria. Fue un lugar donde las horas lánguidas del día se extendían hasta el infinito, donde solo el sol y la marea marcaban el paso del tiempo.


Una vez terminado nuestro viaje, quedamos invadidos por preguntas. Nuestra visión del mundo había cambiado por completo. ¿Cómo habíamos podido pasar por alto la belleza prístina de Colombia, dándole prioridad a lo que era famoso o estaba de moda?


Y así nació Herencia Viva. Un proyecto en el que buscamos resaltar no solo la belleza natural de Colombia, sino también brindar a las comunidades marginadas un espacio para contar sus historias, para que el país reconozca su cultura y aprenda a valorar nuestra diversidad étnica y racial.


Esta es Herencia Viva, un proyecto en el que deseamos recorrer todos los rincones de nuestro país para finalmente mostrar todo lo que tiene para ofrecer.

 
 
 

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